Maniqueismo

Maniqueísmo secta religiosa fundada por el sabio Persa Mani (o Manes) (c. 215-275), considerado por sus seguidores como divinamente inspirado. Comenzando en el siglo III se extendió a través del oriente y en muchas partes del Imperio Romano.
Los maniqueos -a semejanza de los gnósticos y los mandeos eran dualistas, creerían que había una eterna lucha entre dos principios opuestos e irreductibles, el bien y el mal, que eran asociados a la luz (Ormuz) y a las tinieblas (Ahrimán).

Según ellos, Dios es el creador de todo lo bueno y Satanás el creador de todo lo malo. Posteriormente algunos maniqueos distinguían el Dios del Antiguo Testamento (malo) del Dios del Nuevo Testamento (bueno).

Para ellos Jesús era el Hijo de Dios, pero que había venido a la tierra a salvar su propia alma. Jesús, Buda y otras muchas figuras religiosas habían sido enviados a la humanidad para ayudarla en su liberación espiritual.

Maní, nacido de padres partos pertenecientes a una secta bautista judeocristiana, marchó a los 20 años en viaje a la India, donde también absorbió diferentes influencias. Su religión procedía de tradiciones semíticas, persas e indias combinadas con una creencia en el gnosticismo (la salvación a través del conocimiento secreto). Postulaba un universo radicalmente dual en el que el bien y el mal se encontraban en constante lucha. Junto con ciertos conceptos budistas tales como la reencarnación, Maní adoptó la estructura social en cuatro partes del budismo, dividida entre monjes y laicos masculinos y femeninos.

Los Maniqueos creen que el espíritu del hombre es de Dios pero el cuerpo del hombre es del demonio. En el hombre, el espíritu o luz se encuentra cautivo por causa de la materia corporal; por lo tanto, creen que es necesario practicar un estricto ascetismo para iniciar el proceso de liberación de la luz atrapada. Desprecian por eso la materia, incluso al cuerpo. Los oyentes; aspiraban a reencarnarse como elegidos, los cuales ya no necesitarían reencarnarse más.

La “iglesia” organizada por Manes es la comunidad definitiva de salvación, la cual tiene la tarea de cuidar de la luz que todavía está en el mundo evitando atormentarla y tratando de purificarla y llevarla de vuelta. La ascética de vida que se sigue de esto consiste en “reducir todas las relaciones vitales al mínimo” (H. Jonás), lo que en la práctica puede ser realizado sólo por unos pocos. La consecuencia de esto es la división de la comunidad en dos grupos diferenciados. El núcleo real de la “iglesia” está formado por los “elegidos” (electi) o “perfectos”, quienes también son llamados “justos” o “veraces”, alrededor de los cuales se reúne el gran círculo de los “oyentes” (auditores) o “catecúmenos”. La jerarquía era reclutada sólo de entre los “elegidos”: la “cabeza de la iglesia” (archegos, princeps) como sucesor de Manes, los doce apóstoles o “maestros” (magistri), los 72 obispos o diáconos, los 360 “ancianos” (presbíteros) y el resto de los elegidos. Las mujeres podían obtener el estado de elegido pero no podían ocupar cargos. El monasterio se transformó en la forma exterior de la iglesia maniquea en el Turkestán, probablemente por influencia budista. De acuerdo con la estructura dual de la comunidad, también variaban los estándares de comportamiento ético-moral. Las severas demandas exigidas por la ética maniquea, cuya idea básica consistía en la adquisición de salvación por medio de la renuncia, podían ser cumplidas sólo por los elegidos. Ellos estaban sujetos al “triple sello de la boca, la mano y los órganos sexuales”, i.e. ellos tenían que abstenerse por completo de consumir carne y vino, de la mentira y la hipocresía, y de dañar a la naturaleza mediante el trabajo o la relación sexual.

La fiesta principal era la llamada fiesta de Bema, que se celebraba en memoria de la muerte de Manes en febrero/marzo y que, se supone, se correspondía con la fiesta cristiana de Pascua. Era precedida por un ayuno de treinta días y por la confesión. En el día de la celebración, se ubicaba la imagen de Manes sobre un “rostrum” o tribuna (en griego: bema), y se invocaba al apóstol de la luz con salmos de petición, alabanzas y acción de gracias, tales como los que pueden encontrarse en el Libro Maniqueo de los Salmos. El resto de las ceremonias, tales como la imposición de manos y el extender la mano derecha (tal vez también una unción) parecen haber jugado un papel en la ordenación de los elegidos y la admisión al círculo de los oyentes. También había una especie de “misa de difuntos” que ayudaba a conducir a los muertos a su descanso. Una peculiaridad del maniqueísmo del este de Irán y de Asia Central fue las instituciones de la confesión y la penitencia, tal vez diseñadas según un prototipo budista. Se han preservado formularios de confesión que muestran una aguda consciencia de pecado.

  • Nuevo Testamento
  • Antiguo Testamento


Las enseñanzas de Manes están basadas en el conocido dualismo gnóstico de espíritu y cuerpo, luz y tinieblas, bien y mal.


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Bogomilos, Albigenses y Cátaros

"Bogomilos":

La palabra bogomilo significa "amigo o amado de Dios" y proviene de la combinación de dos palabras de origen eslavo: "bogo" que significa dios y "milo" que significa amigo.
En el año 864, el soberano búlgaro Boris I es bautizado por los ortodoxos griegos, comenzando así la iglesia ortodoxa su misión de conversión por todo el territorio búlgaro. Sin embargo, por aquella época ya habían penetrado diferentes credos y creencias animistas paganas que iban a hacer difícil la evangelización ortodoxa de los territorios. De esta forma, los paulicianos, que huían a Bulgaria tras la destrucción de su capital Tefricia (872) y la erradicación del paulicismo en Asia Menor, encuentran un caldo de cultivo ideal para la expansión de sus ideas dualistas. Fue un sacerdote búlgaro, apodado a sí mismo Bogomilo, quien, a finales del siglo XI, aunó todas las ideas y creencias heréticas que se extendían por Tracia en aquel momento, dando así origen a los bogomilos y al bogomilismo.

"Cataros":

El nombre "cátaro" viene probablemente del griego (kazarós): 'puros'. Otro origen sugerido es el término latino cattus: 'gato', asociado habitualmente a brujas y herejes. Probablemente esta etimología es un simple mito creado por algunos católicos. Una de las primeras referencias existentes es una cita de Eckbert von Schönau, el cual escribió acerca de los herejes de Colonia en 1181: "Hos nostra Germania cátharos appéllat". Los cátaros fueron denominados también albigenses. Este nombre se origina a finales del siglo XII, y es usado por el cronista Geoffroy du Breuil of Vigeois en 1181. El nombre se refiere a la ciudad occitana de Albi (la antigua Álbiga). Esta denominación no parece muy exacta, puesto que el centro de la herejía estaba en Tolosa (Toulouse) y en los distritos vecinos. También recibieron el nombre de "poblicantes", siendo este último término una degeneración del nombre de los paulicianos, con quienes se les confundía.

"Albigenses":

Albigenses, seguidores de la herejía más importante dentro de la Iglesia católica durante la edad media. Su nombre se lo deben al pueblo de Albi, en el sur de Francia, el centro más importante de este movimiento.
"Bogomilos":

Los bogomilos practicaban un ascetismo muy estricto, despreciaban las imágenes sagradas y renegaban de los sacramentos. Aceptaban todos los escritos del Nuevo Testamento, pero del Antiguo Testamento sólo los Salmos y los Profetas, textos que interpretaban de forma alegórica. La moral y los ideales de los bogomilos parecen haber estado muy por encima del promedio de los de su época. En 1118 el emperador bizantino Alejo I Comneno ejecutó al líder de la secta por considerarlo un hereje. En el siglo XV, durante la conquista musulmana de Bosnia, la mayor parte de los cristianos que se convirtieron al islamismo, religión de sus conquistadores, eran bogomilos. Antes de que fuera suprimida la secta, los bogomilos ayudaron al desarrollo de los albigenses y de los cátaros, grupos franceses e italianos de los siglos XII y XIII.

"Cataros":

El catarismo es la doctrina de los cátaros, un movimiento de carácter gnóstico que surgió a mediados del siglo X, etiquetado como herético por la Iglesia Católica de la época. Hubo comunidades cátaras por toda Europa occidental, pero su foco central estuvo en el Languedoc, en Occitania (Provenza, en el sur de Francia).
El nombre «cátaro» viene probablemente del griego (kazarós): ‘puros’. Otro origen sugerido es el término latino cattus: ‘gato’, asociado habitualmente a brujas y herejes. Probablemente esta etimología es un simple mito creado por algunos católicos.
Una de las primeras referencias existentes es una cita de Eckbert von Schönau, el cual escribió acerca de los herejes de Colonia en 1181: «Hos nostra Germania cátharos appéllat».


"Albigenses":

Los albigenses eran fervientes seguidores del sistema maniqueísta dualístico, que durante siglos floreció en la zona del Mediterráneo. Los dualistas creían en la existencia independiente y separada de dos dioses: un dios del bien y otro del mal. Dentro de Europa occidental, los partidarios del dualismo, los cátaros (del griego katharos, que significa 'puro'), aparecieron por primera vez en el norte de Francia y en los Países Bajos a finales del siglo XI y principios del XII. Perseguidos y expulsados del norte, los predicadores cátaros se trasladaron hacia el sur, logrando tener una gran aceptación en las provincias semi-independientes del Languedoc y las áreas próximas. Fue allí donde recibieron el nombre de albigenses.
"Bogomilos":

El soberano búlgaro Boris I

"cataro":

El pueblo estaba impresionado por los Perfectos y por la predicación antisacerdotal de Pedro de Bruys y Enrique de Lausanne en Perigord.

"albigense":

Los albigenses eran fervientes seguidores del sistema maniqueísta dualístico, que durante siglos floreció en la zona del Mediterráneo.
"Bogomilos":

Los bogomilos, cuyas doctrinas esenciales se le atribuyen a un sacerdote llamado Bogomil, sostenían que el primer hijo de Dios fue Satanael. Satanael se rebeló y creó, en oposición al espíritu universal original, un mundo de problemas y de seres humanos. El Supremo Padre les otorgó a estos seres humanos el espíritu de la vida.

"Cataros":

Los cátaros se caracterizaban por una teología dual, basada en la creencia de que el universo estaba compuesto por dos mundos en conflicto, uno espiritual creado por Dios y el otro material forjado por Satán. Esta era una característica distintiva del gnosticismo, cierta corriente residual del neoplatonismo (Plotino fue antignóstico), el maniqueísmo y la teología de los bogomilos. Probablemente, esta idea también había sido influida por las antiguas líneas de pensamiento gnósticas. De acuerdo con los cátaros, el mundo había sido creado por una deidad diabólica conocida por los gnósticos como el Demiurgo.

"Albigenses":

Los seguidores de la doctrina albigense estaban divididos en dos grupos: los simplemente creyentes y los "perfectos". Los perfectos se obligaban a sí mismos a llevar vidas de un ascetismo extremo. Renunciaban a todo lo que poseían, sobreviviendo sólo con las donaciones que hacían los otros miembros de la comunidad. Tenían prohibido prestar juramentos, tener relaciones sexuales y comer carne, huevos o queso. Sólo los perfectos se podían comunicar con Dios por medio de la oración. Los simples creyentes podían aspirar a convertirse en perfectos después de un largo periodo de iniciación
"Bogomilos":

La Iglesia ortodoxa búlgara.

"cataro":

. Lo que parece cierto es que formaron una secta antisacerdotal opuesta a la iglesia católica, la cual mostró abiertamente su oposición a la corrupción de los clérigos.

"Albigenses":

La Iglesia cristiana
"Bogomilos":

Los bogomilos practicaban un ascetismo muy estricto, despreciaban las imágenes sagradas y renegaban de los sacramentos.

"cataro":

El grueso de los creyentes (credentes) no estaban iniciados en la doctrina en absoluto, simplemente fueron liberados de cualquier prohibición moral u obligación religiosa a condición de que prometieran, mediante una ceremonia llamada convenenza, convertirse en cataros mediante la recepción del consolamentum, el bautismo del Espíritu Santo, antes de su muerte. asamblea

"Albigenses":

. Temas sujetos a fuertes debates eran si las dos deidades ejercían el mismo poder o si las fuerzas del mal estaban subordinadas a las del bien. Por definición, cualquier asunto material, incluyendo la salud, la comida, y el mismo cuerpo humano, era perniciosa y aborrecible. Como Satán había hecho prisionera al alma en el cuerpo humano, la única esperanza para la salvación humana es la de llevar una vida buena y espiritual.
"Bogomilos":

Aceptaban todos los escritos del Nuevo Testamento, pero del Antiguo Testamento sólo los Salmos y los Profetas, textos que interpretaban de forma alegórica. La moral y los ideales de los bogomilos parecen haber estado muy por encima del promedio de los de su época.


"Cataro":

Los escasos textos cátaros que aún existen (Rituel cathare de Lyon y Nouveau Testament en provençal)

"Albigenses":

Nuevo Testamento
Antiguo testamento
"Bogomilos":

Los bogomilos, cuyas doctrinas esenciales se le atribuyen a un sacerdote llamado Bogomil, sostenían que el primer hijo de Dios fue Satanael. Satanael se rebeló y creó, en oposición al espíritu universal original, un mundo de problemas y de seres humanos.
"cataros":

Los cátaros se caracterizaban por su rígido ascetismo y por su teología dual, basada en la creencia de que el universo estaba compuesto por dos mundos en conflicto, uno espiritual creado por Dios y el otro material forjado por Satán. Su cosmovisión se basaba en las doctrinas religiosas del maniqueísmo. "Albigenses":

Los albigenses creían que toda la existencia se debatía entre dos dioses: el dios de la luz, la bondad y el espíritu, generalmente asociado con Jesucristo y con el Dios del Nuevo Testamento; y el dios del mal, la oscuridad y los problemas, al que identificaban con Satán y con el Dios

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Religiones Indígenas

Religión y Folclore:

  • Las creencias y prácticas religiosas de los indígenas americanos eran muy variadas. Los pueblos mexicanos y andinos, los del suroeste, sureste y algunos grupos de la costa del Pacífico de Norteamérica disponían de jefes religiosos que ocupaban todo su tiempo en las tareas propias de su cargo, así como de templos o edificios dedicados a la adoración de sus respectivos dioses. Los pueblos de otras regiones tenían sacerdotes que desempeñaban esta actividad durante parte de su tiempo y por lo general carecían de templos permanentes. Los sacerdotes de medio tiempo y los chamanes o curanderos aprendían a dirigir las ceremonias ayudando a los más ancianos; en las culturas más importantes, los sacerdotes recibían su formación en escuelas anexas a los templos.

  • La danza hopi de la serpiente La danza de la serpiente es un rito que realizan las sociedades de la serpiente y del antílope de los indios hopis del norte de América. El ritual se realiza en varias partes, entre las que se incluyen el ayuno, la preparación de los altares y cuatro días empleados en la captura de 50 ó 60 serpientes. El decimosexto día del festival cada participante sostiene una serpiente entre los dientes mientras baila. Al día siguiente de la ceremonia las serpientes son devueltas a la naturaleza para que difundan la noticia de que los hopis viven en armonía con el mundo natural y espiritual.THE BETTMANN ARCHIVE/UPI

  • La mayoría de los grupos indígenas creía en una fuerza espiritual como origen de toda la vida.
    En muchas áreas del continente americano, la fuerza divina se plasmaba de diversas formas: como luz y fuerza de vida, centrada en el Sol; como fertilidad y poder, ubicada en la Tierra; como sabiduría y poder de los dirigentes terrenales, reflejada en ciertas criaturas como el jaguar, el oso o las serpientes. En la mayor parte de América, los devotos religiosos potenciaban sus facultades de percepción de la divinidad utilizando a veces plantas alucinógenas, como el peyote, o en ocasiones ayunando y entonando canciones hasta alcanzar visiones espirituales.

  • Los indígenas americanos creían que el alma de los difuntos viajaba a otra parte del Universo, donde disfrutaba de una existencia placentera mientras que desarrollaba las actividades cotidianas. El alma de las personas desdichadas o perversas vagaba por los alrededores de sus antiguas viviendas, provocando desgracias. Muchos pueblos indígenas celebraban una ceremonia conmemorativa anual en recuerdo de sus parientes difuntos; en Latinoamérica esta celebración se fusionó más tarde con la festividad cristiana del Día de los muertos.



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Religiones Africanas

  • El cristianismo, la religión más difundida, fue introducido en África del Norte en el siglo I y se extendió al Sudán y las regiones etíopes en el siglo IV. El cristianismo sobrevivió en Etiopía gracias a la Iglesia copta, pero en otras zonas fue sustituido por el islam. Fue reintroducido y se extendió por el África tropical con el desarrollo de la expansión europea en ultramar a partir del siglo XV. Hoy, los grupos protestantes y católicos están representados por igual en todo el continente.

  • El islam, la segunda religión más difundida de África, fue introducido en todo el norte de África en el siglo VII y durante los siglos siguientes se extendió por la costa oriental y las praderas del África occidental. A lo largo del siglo XX el islam se introdujo en las restantes zonas del continente. La más antigua escuela jurídica musulmana, denominada maliki, prevalece en la mayor parte del África musulmana, excepto en Egipto, el Cuerno de África y la costa este africana.

  • Cerca del 15% de los pueblos africanos practican religiones animistas o locales. Aunque existe una gran variedad, tienden a tener un único dios o creador y varios espíritus subordinados -espíritus de la naturaleza que habitan en los árboles, el agua, los animales y cualquier otro elemento o fenómeno natural- y espíritus ancestrales, como los fundadores de la familia, el linaje o el clan -que influyen en la vida diaria.
    Religiones primitivas. Ciertos movimientos religiosos animistas mezclan ritos ortodoxos cristianos con creencias religiosas tribales. Guiados por sus propios profetas, estos grupos se han extendido por toda África, aunque parecen más difundidos y poderosos en África central y África del sur.
    Existen pequeñas comunidades judías en el norte y en el sur de África, y los cultos hindúes, budistas y taoístas están extendidos por África oriental y meridional.



Aunque en la cosmogonía de algunas religiones africanas existen multitud de deidades menores (por ejemplo en la religión Yoruba), la inmensa mayoría de Pueblos creen en la existencia de un dios creador que gobierna sobre todos los poderes divinos y humanos.
Este dios, nacido a veces de una madre, vivió entre los hombres hasta que por causas diferentes, según el Pueblo de que se trate, acabó dejando la tierra y despreocupándose de su creación y de los seres humanos, por lo que los humanos no tienen relación con él.

Pero, además de este dios lejano, en la naturaleza existen otras fuerzas espirituales encarnadas en diferentes deidades que están cerca de los humanos y que les pueden resultar beneficiosos o malignos. Los. Zulú , por ejemplo, creen que estas energias espirituales pueden emplearse en su beneficio o que les pueden causas todo tipo de desgracias.Estas fuerzas puede estar presentes en los bosques, en los montes, en los rios, en determinados animales, árboles o plantas.
En muchas sociedades africanas el culto a los antepasados es el centro de la actividad religiosa. No existe uniformidad en este culto y depende de cada grupo étnico , existiendo multitud de pequeñas variaciones, incluso dentro de un mismo grupo étnico.
Hay, sin embargo, determinadas características que se repiten en la mayoría de las religiones Tradicionales, en relación a este culto a los antepasados. En algunas comunidades, una persona sin descendencia no puede convertirse en un antepasado. en algunos Pueblos, se pone a un recien nacido el nombre de un antepasado para que de esta manera éste siga viviendo en el cuerpo del nuevo descendiente.
Pero un antepasado, que seguirá viviendo junto a su familia, para su protección, puede desaparecer o convertirse en un ser dañino para la familia, si es olvidado y se le deja de venerar. De ahí, que sea deseable tener muchos hijos, ya que así éstos le recordarán y mantendrán las comunicaciones rituales con él y poder así continuar procurando beneficios para sus parientes vivos (salud, larga vida, buenas cosechas, etc.) Los vivos pueden relacionarse con los antepasados a través de los sueños y los adivinos.

En la sociedad Sidamo, los principales jefes son el "ghanna", el "karricha", el "woma", y el "garo" o "gadanna". Este vive en el santuario de Bocasso y es el superior de los cuatro. Su dignidad es hereditaria y tiene una funcion parecida a la del obispo en la diocesis. El "Karricha" es el ejecutor de la ley, regulada por el comite central de clanes cuya cabeza es el "Ghanna". El "karricha" va de un lado a otro promoviendo la practica de la religion y dando soluciones a los problemas del pueblo. En caso de no poder solucionarlos, estos pasan al comite central. Otra parte de su tiempo la pasa en el santuario escuchando al pueblo. La categoria de karricha tambien es hereditaria.

El "Woma", en cambio, no hereda su autoridad sino que la debe al prestigio que ha ido adquiriendo entre la gente por su caracter, elocuencia o su habilidad para reconciliar o dirimir pleitos. EL "Garo" es una persona designada por nosotros para el periodo del "luwa" o ceremonia de iniciacion, que tiene lugar cada ocho años. Una vez pasado ese tiempo, cesa su autoridad. El "gadanna" es elegido de acuerdo con los sueños y le psamos nuestro espiritu.
Se cree que un antepasado disfruta de ciertos poderes magico-religiosos especiales que pueden ser utilizados para el bien o para el mal de la familia. Se les atribuye cualidades corporales y espirituales. Así, por ejemplo, son invisibles pero puede circunstancialmente pueden hacerse visibles; tienen la capacidad de entrar y poseer a los humanos y animales salvajes; capacidad de consumir comida o bebidas, por lo que es habitual, en muchos Pueblos, en echar al suelo, antes de las comidas, parte de la comida y sobre todo de la bebida que se va a consumir; tienen la capacidad de existir en cualquier parte (especialmente, en urnas que guardan sus restos, en determinados árboles o bosques, etc.). Cuando son olvidados se cree que se enfadan y como castigo traen la desgracia familiar. Para aplacar el enfado, se hace, entonces necesario, realizar determinadas oraciones, ofrendas y rituales.

Gracias a su condición sobrehumana y su proximidad al Creador, los antepasados son considerados a menudo como mediadores entre el Ser Supremo y su los parientes vivos.
No todo el que muere se convierte en un antepasado que continúa viviendo junto a la familia. Para ello, es necesario haber llevado una vida moralmente buena, según las normas morales tradicionales. En algunos Pueblos, el entierro apropiado con ritos fúnebres apropiados es otra condición necesaria para que el difunto permanezca vivo, como antepasado.

De los templos relacionados con el fuego, el más célebre es la forja donde se fabrican los instrumentos de cultivo, y por tanto de vida y guerra. El suelo de la forja es sagrado, y allí se entra descalzo; espacio celeste, la forja es un lugar donde está prohibida la disputa. Los volcanes son lugares de culto mal conocidos, pero el hecho de que algunas mujeres Nyangas sean "esposas" del volcán y que mantengan un fuego permanente, prueba que existe allí un culto. Sin embargo, es en el hogar doméstico donde moran las almas de los antepasados y sobre las piedras de éste donde van a comer las primicias que le son ofrecidas. El altar Puede tener una forma u otra según sea colectivo o personal. Así:

  • - Los cruces son altares, porque los frecuentan los genios protectores de los poblados.
  • - El altar de "Lebe", entre los Dogon, en Ogol le haut, es una especie de ombligo e tierra gris.
  • - Entre los Kissis, detrás de las chozas de cada poblado, hay un altar ante el que cualquiera puede ir a afirmar sus derechos.


En el altar o bajo el emplazamiento que lo constituye se entierran algunas reliquias: cráneos de albinos, entre los Bambara, hierro de azada entre los Bobo, hiero que haya servido para cavar la tumba de un hombre fulminado por un rayo-símbolo del primer humano fulminado por el hijo de Wuro, el dios supremo.
Los altares personales y/o portátiles sirven para recibir la sangre de las víctimas ofrecidas a las divinidades. Según los Dogon, representan al individuo por quien se han realizado.

La mayor parte del continente americano profesa religiones tradicionales africanas, englobadas dentro del impreciso grupo conocido como animista. Dicho "animismo" suele darse bajo la apariencia de religiones universalistas como el Islam o el Cristianismo.

Entre los paises que profesan las religiones africanas estan: Mexico, Argentina, Venezuela, Colombia, Africa, Puerto Rico, etc.
La idea de templo,edificio dedicado al culto, no es algo familiar a los africanos, que sienten necesidad de encontrarse en armonía con el mundo. El calendario sagrado se basa en el ritmo de las estaciones y en el curso de los astros, y muy poco en la vida y voluntad de los humanos, a excepción de las ceremonias referentes a la entronización y funerales de príncipes y reyes.
El africano escoge templos "naturales" en relacion con los elementos.

Los Dogon conciben el mundo como una construcción escalonada sobre catorce rellanos, siendo el piso superior de los siete mundos de abajo el de los hombres. Las colinas, montañas y cumbres son una categoría de lugares de culto que denotan el carácter sólido e indestructible de las cosas y de los seres. Entre los Mossis, de Yatenga, la coronación del rey tiene un lugar sobre una colina.
Los subsuelos, grutas y cavernas revelan el carácter femenino de la tierra. En estas excavaciones naturales, pero también en las que se realizan por necesidades de la iniciación, el hombre es digerido por la tierra que tritura y muela la antigua personalidad para modelar otra nueva.
El aire tiene valor como intermediario de árboles y bosques, que a su vez están en relación con la duración y por tanto con la divinidad.

En algunas comunidades, se destinan lugares especiales para el culto a los antepasados. Los rituales, no siempre son iguales, y hay comunidades en las que dependen de la posición social del difunto. Entre los Akan de Ghana, como parte de la ceremonia de coronación de un nuevo rey, el candidato talla un taburete qué usará a lo largo de toda su vida. Cuando muere, se tiñe de negro el taburete y se coloca junto a la urna con sus restos en una capilla, desde donde ejercerá como antepasado. Los Zulu, Sotho, Tswana, Thonga, y Shona entre otros tienen sus símbolos que representan a sus antepasados. Los Igbo del sudeste de Nigeria tienen su Okpensi y Ofo así como altares sagrados altares para los antepasados.
En muchas religiones, se celebran fiestas y rituales especiales en honor de los antepasados. Los Akan celebran cada veintiún día los rituales del Adae y anualmente, la fiesta de Odwera . Los Yoruba, cada uno o dos años celebran la fiesta conocida como Egungun. La influencia de la creencia en la pervivencia del espíritu de los difuntos permanece a menudo incluso en sociedades en las que muchos de sus habitantes hace tiempo que abandonaron sus antiguas creencias, como es el caso de la Medicina Hamer, en la que, a pesar de ser muchos practicantes del Islam, su antiguas creencias tiene una presencia evidente.

En todas las religiones Tradicionales africanas hay personas especializadas en los asuntos religiosos, dirigentes espirituales. Ellos son los encargados de ejecutar los rituales, de presidir y dirigir las ceremonias.
Ellos hacen de intermediarios entre el mundo de los vivos y el mundo de los antepasados. Al igual que en otras religiones, donde se piensa que todo lo que sucede es porque su Dios o Alá lo ha querido, en la religiones africanas, se cree que las dichas y las desgracias son debidas a fuerzas espirituales extrañas a los humanos y difíciles de comprender y controlar por ellos. Y si las malas cosechas o las enfermedades son debidas a esas fuerzas espirituales no es de extrañar que , muchas veces, los sacerdotes aunen en su persona varias profesiones que en otros continentes se ejercen separadamente. Así, es fácil encontrar en muchas sociedades africanas que un sacerdote ejerce también de médico o juez. En algunos Pueblos, esta función es asumida por el jefe de la familia, del clan , de la aldea, etc.

La religión africana no se preocupa por conseguir la salvación eterna en una vida después de la muerte, sino por mantener el bienestar de la comunidad en la vida presente. Teniendo en cuenta este objetivo principal, buena parte de las prácticas religiosas están destinadas a asegurar la buena fortuna y a alejar las desgracias. Las desgracias se achacan a la incapacidad de los hombres para mantener las relaciones religiosas apropiadas con las entidades espirituales.
La mayoría de prácticas religiosas indígenas africanas coinciden en la existencia de una deidad creadora, con la que los individuos apenas tienen una relación ritual directa con él. Y que la mayor parte de la actividad religiosa se dirige a otras categorías de entidades espirituales que afectan directamente a la vida de las personas y las comunidades. Diferentes entidades espirituales interactúan con los distintos grupos de la comunidad. Así los antepasados suelen ocuparse del bienestar de sus propios descendientes, quienes, a su vez, deben mantener con aquellos relaciones rituales adecuadas. Las deidades y otros espíritus se ocupan de la productividad de la tierra o del bienestar de comunidades sociales más amplias, como los poblados o las tribus.



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